viernes, 25 de enero de 2013

52 semanas - vamos por la cuarta!

Creo que lo trajo el viento de ayer.  O la proximidad de la lluvia.


Difícil fotografiarlo sin que se espantara. Ya me pueden contratar señores de National Geographic...  ;)


jueves, 24 de enero de 2013

Vendedores (malos) Clase I:

no les interesa en lo más mínimo concretar una venta

Antes que nada, cabe aclarar que respeto mucho a la gente que se dedica a la venta, y más a la que se apasiona con eso, y sabe realmente encontrar lo que el otro necesita (o despertarle la necesidad, también un poco se trata de eso) sin avasallarlo ni hacerlo sentir la nada misma.  Pero esos, creo, son los menos.

Hace tiempo vengo con problemitas con vendedores varios, y entre un hecho de esta semana y el me embola de Ayez, terminé de darle forma (bueh, más o menos) a esto.

CASO A:
Ubicación: JFS de Alto Palermo.
Voy a cambiar unas zapatillas que mis compañeros me regalaron.  Un muchacho, al que le asignan la oprobiosa tarea de ayudarme con el cambio pedido, me larga con una compañera suya.
Debo repetirle el motivo de mi visita: quiero cambiar estas zapatillas, por medio punto más y ver si hay en otros colores más vivos.
Cara de "te queres hacer la pendex" y pregunta:  son para usted?
Me lleva, tres modelos color pastel.  Casi le suplico que me deje probar el número que pedí.  Lo trae, hago el cambio por el número correcto (todo con la mejor onda de mi parte - mucho esfuerzo, les aseguro - y la piba a punto de transformarse, frente a mis ojos, en una ameba), porque colores... NO, me quedan estos nada más.
Y en otra sucursal habrá otros?
Puede ser... vaya y pregunte.  
Sin duda yo estaba padeciendo algo así como el síndrome de Estocolmo porque me empecinaba en quedarme con ella y, mirando las zapas de hombres, mismo modelo de la que yo había comprado pero mil colores veraniegos, le digo: Y esas?
Son de hombre
Pero yo tengo pie grande
Son de hombre
Pero a lo mejor el número más chic...
NO tienen otra horma.
Ok, gracias.

Me fui pensando que a lo mejor la fastidiaba porque era nada más un cambio, pero resulta que en el local de la misma marca en la otra cuadra del Alto Palermo, no sólo me dieron todos los colores que quise probarme y buscaron el número más chico de las de hombre, sino que me encargaron las zapatillas del color que yo quería.

CASO B.
Puedo decir que, en cierta forma, somos reincidentes.  Mismo local del Alto Palermo, vamos con una amiga a comprar un regalo: un equipo de pantalón y camperita para un compañero que sale a caminar todas las mañanas.
Podes creer que el pibe que se hizo el amable, vino tres veces a leer el código del conjunto que queríamos y volvía sin nada? Cuando trajo algo, no se parecía ni un poquito a lo pedido, y se excusó así de fácil: es que tengo que ir al sótano, por qué no buscan otra marca?
Si? de verdad?  Por qué no buscás otro trabajo ya que estamos?
Vamos a la otra marca y nos dice:  bueno, busquen acá a ver si hay algo que les guste...
Pero amiga no se calla nunca: Esperá, encima que no nos buscas lo que te pedimos, ahora nos estás tirando delante del perchero y nos tenemos que arreglar nosotras?
No, no, yo las dejaba acá y me iba a buscarles el otro conjunto.  Los tres sabíamos que mentía. Nos fuimos de ahí, yo como siempre me di vuelta y le dije gracias.  Se ve que soy medio masoca para estas cosas...

CASO C: panadería a la vuelta del trabajo.
Quiero un omelette de queso, sin jamón.
No me quedan, tengo sólo de jamón y queso.
Pero yo jamón no como...
(Fastidio) Pero tengo que pedir en la cocina que lo preparen, eh?
Si, gracias
Pero lo vas a tener que esperar (último intento por hacerme desistir o lograr hacerme comer jamón)
Si, gracias
Cara de cu, se va a la cocina y después me mira como si mi pedido la obligara a trabajar horas extras.
Y eso que sólo pedí un omelette, no un pavo relleno al horno!

CASO D:
Tenes un pantalón como este pero en mi talle?
Probate ese, si te va te busco uno sin abrir para llevarte.
Eh, pero este no es mi talle
(Ya viene con cara de a mi no me discutas que tengo rayos X en la mirada) A ver...
Dice 24, yo soy 36 (no me crean, es para exagerar la disparidad de números)
Son medidas distintas, probatelo (sonrisa forzada)
Voy al probador, te odio, esto no me va a entrar y me voy a sentir una ballena otra vez...
No, mirá... no me cierra.
Ah, claro sos gordita de piernas...  (te odio otra vez, sabelo), ahora me fijo si hay un talle para vos.
Obvio esa no me la banqué.  Creo que ni me probé el otro pantalón, le dije no gracias y me fui con la cabeza bien alta... y la moral bien caída.

Tengo colecciones de anécdotas, a lo mejor en realidad debería darles las gracias porque protegen mi bolsillo, aunque a veces es a costa de la autoestima.
En fin, la vida no es perfecta.


martes, 22 de enero de 2013

Vendedores... eran los de antes (I)

Seee!
Aunque cuando escucho la expresión "eran los de antes" me fastidio un poquín, lo cierto es que en algunos casos, es la más absoluta verdad.

Estoy complicadita pero se viene un post con ejemplos que dejan bien claro que ya no hay vendedores como este:




No traten de adivinarme la edad por el TVC elegido, eh?
Esto es muy viejo, lo que pasa es que yo soy muy entendida en comerciales, jaajaja.

lunes, 14 de enero de 2013

Muffins de limón y amapola

Podría hacer una sección sola con las "recetas para tardes de domingo".  Es el día en que me activo para hacer cosas dulces, sobre todo si tengo reunión de primas...
O podría llamarse "Marina por Cale", porque esta receta la tomé hace tiempo de su blog, y me la apropié, ya que son garantía de éxito.

Pueden leerla directamente de allí, o seguir leyendo acá:


Van a necesitar:
2 tazas de harina leudante
3/4 de taza de azúcar
2 huevos
1 taza de yogur griego natural  o el que haya en casa (si son de la gente que no se ata a las recetas)
2 cucharadas de semillas de amapola
1/2 taza de manteca
2 cucharadas de jugo de limón
4 cucharadas de ralladura de limón.  Pueden sustituir el jugo y ralladura de limón por naranja.  Yo soy limonera a full, así que sólo lo cambiaría si se diera el extraño caso de no tener ni un limoncito en casa.

Preparación:
Precalentar el horno. Como yo soy medio lenta para estas preparaciones, y más si saco fotos, lo precaliento cuando ya estoy a la mitad de la preparación... no sé si corresponde pero así me manejo.

Batir la manteca con el azúcar y la ralladura del limón.
Un tip que me dio la mamá de una amiga es que conviene agregar primero la ralladura a la manteca y darle un toquecito de microondas para pomarla, porque así ya la perfumamos.  A mi me parece que funciona, a lo mejor es sugestión pura.

Nota: El limón tiene que estar bien lavadito y ser de cáscara amarilla, si lo ven medio verde, vade retro, porque va a darle sabor amargo a la preparación, y no es la idea.

Agregar los huevos (abriéndolos previamente en recipiente aparte) de a uno, batiendo bien hasta lograr una mezcla livianita.



Guardamos en un costado de la mesada y vamos a por los ingredientes "secos".
En otro bol, mezclar el jugo del limón con el yogur.


Agregar la harina y mezclar todo.  Aclaración: se hace un pegote, casi engrudo. A no asustarse.

Sumar a este indescriptible, los ingredientes húmedos y las dos cucharadas de amapola.
Mezclar y colocar en moldes para muffins.  Marina sugiere como opción usar esta preparación en budinera enmantecada y enharinada.  Yo no probé, soy más fan de los muffins, qué le vamos a hacer!

Cocinar en horno 15' (dice 30' para budín hasta que esté cocido en el centro).

Llevar a la casa de tus primas y disfrutar de la tarde de domingo.

Miren si estarían ricos que no tuvimos tiempo de ponerlos en un plato elegante para la foto...

Aclaración porque no me guardo secretos de cocina: Yo les hice una cobertura con glasé sencilla: unas cucharadas de azúcar impalpable y le fui agregando jugo de limón hasta dar con el punto que buscaba.  Pero eso no es tanto por presentación sino porque, como ya dije, soy limonera... de corazón!

viernes, 11 de enero de 2013

jueves, 10 de enero de 2013

52 semanas en fotografías

Dejé un blog para pasarme a este, lo asumo.
Y mientras estuve ahí me hice seguidora de varios blogs muy copados.  Entre ellos: La punta del Obelisco.  Allí Paula arrancó con sus 52 semanas, una propuesta personal de postear todos los viernes una foto, por un año.

Y creo que puedo participar. No por la calidad de mis fotos, eso segurooo!  Sino porque es un lindo proyecto, ese de buscar una imagen y retratarla.
Como empezó la semana pasada, voy a hacer trampita y hoy subo la foto #1... y mañana otra.
Esta no es una imagen genial ni mucho menos, pero vale porque es festejo, propio de un inicio.
En este caso, el de mis 52 semanas...


domingo, 6 de enero de 2013

Regalo de Reyes

Si, si, eso soy para ti, mundo blogger!
Aunque no hayas dejado ni un zapatito virtual, vengo a traerte un poco de mí.  Te preguntarás quién soy yo y qué hago.
Hagamos un mini reportaje:

Vos: Parece que te tenes mucha fe, tenes algo nuevo para ofrecer en este espacio?
Yo: No, la verdad que es sólo una cuestión de actitud.
Vos: Y sobre qué va a ser tu blog?
Yo: Sobre nada en particular.  Un Seinfeld, del mundo blogger si queres.
Vos: Podes ser mas específica?
Yo: No sé, hablaré un poquito de alguna cosa que quiera, subiré recetas, algún diy (yo los llamo HUM porque me hago la nacional), comentarios sobre libros quizas, una reseña de blogs que me gusta visitar...
Vos: Ah, no inventaste nada.
Yo: No.  Pero es un blog diferente.
Vos: Y en qué radica la diferencia?
Yo: En que es mío, tiene mi impronta. Hay muchos blogs que se asemejan en sus contenidos, pero cada blogger aporta lo suyo.  Me encantaría hacer algo super original, pero por ahora no tengo ni idea cómo ni que.  Más adelante... quien lo sabe?

Así que acá estoy.  Me falta el header (lo tengo a medio dibujar), me faltan cosas,  pero mi fecha límite era 6 de enero.

Y así arranco.
Con lo que queda de una rica limonada...



Y Kevin, obvio!